Alejandro VI (Borgia)

Breve biografía que copiamos de este Papa y que incorporamos para todos los lectores por si alguno la desconoce:

¿Qué nos cuenta la historia de este Papa respecto a su santidad? ¡Horror causa solo leerla! Mas viendo la maldad de los que le han sucedido y el empeño que presentan en la actualidad todos los que pertenecen a la Roma católica de matar el verdadero cristianismo y deísmo, nos obliga (por caridad) a decir algo; pero nada más que algo.

Alejandro VI, español, hijo de Játiva, (Valencia), hijo de padre labrador, Obispo de Valencia de donde pasó a ser Papa, iniciado ya por su antecesor Alejandro V.

Siendo Cardenal había tenido de una señora romana, Vanozza, la esposa adúltera de Domingo Arimano, cuatro hijos, entre los cuales se hicieron memorables por sus vicios y maldades, César y Lucrecia.

En cuanto a ésta, su padre, para darle el tercer marido, el heredero de la casa de éste, hizo asesinar al segundo.

En celebridad de la boda última, hizo el Vaticano festejos tales, que a la razón se le resiste dar asenso, y a la pluma estampar. Cuéntase, que entre otras cosas, cincuenta cortesanas medio desnudas, bailaron ante la pudorosa familia Papal, aplaudiendo sus pasos y actitudes a propósito de la lascivia que descubrían.

Esto parece imposible; sin embargo, ningún exceso lo fuera para quien como Alejandro contó entre sus queridas a su propia hija Lucrecia, la cual lo fue además de su hermano César y del Cardenal Bembó.

Nada sería increíble tratándose de quien, como Alejandro, manchado con toda clase de crímenes, se suicidó involuntariamente con un veneno que él mismo había preparado para otros.

Alejandro y su hijo César habían determinado envenenar algunos cardenales, entre ellos, a Adriano Corneto, en la casa de campo de este mismo. Allí debía cenar el Papa con otros convidados. César había entregado a un criado una botella conteniendo la fatal ponzoña, con orden de no servirla sino a los que él indicara. Era el mes de Agosto; llegó Alejandro muy acalorado y sediento y pide de beber, y como el que había recibido la botella de César la hubiera pasado a otro, éste, ignorante de todo, la entregó al Papa. Tenía 72 años entonces, falleciendo el 18 de Agosto del año 1503.

Sobre este suceso leemos también en la Biblioteca religiosa, —Historia de los Papas— lo siguiente:

<<Alejandro VI y César quisieron envenenar al cardenal Adriano Corneto, como uno de los más ricos, para repartirse sus expolios; el tósigo que tenían preparado les fue servido a ellos por equivocación, y Alejandro murió en medio de los mayores dolores>>.

Estos Papas, según los concilios, también fueron infalibles, y, por lo tanto, dioses; mas prosigamos, que es posible todavía que hallemos quien los haga buenos católicos, aunque no apostólicos cristianos ni deístas de verdad.

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