Ejemplo

Transcribimos este ejemplo que nos puso el católico en su carta por considerarlo como una gran lección moral y teológica sobre el perdón de nuestros malos hechos.

Si rompes la ventana de tu vecino, y luego te acercas a él y de corazón le pides te perdone por haber roto su ventana, éste ve tu arrepentimiento y te perdona. Es así que tú te vas para tu casa tranquilo de haber sido perdonado, y tu vecino entra a su hogar feliz de que hayas reconocido tu error. Pero ¿qué pasa con la ventana rota? ¿con pedir la disculpa se arregló? No. Lo justo es que no solamente pidas perdón sino que además pagues el vidrio. Por ello es que creemos en purgar nuestros errores.

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